( 12 )111Aunque la definición de IRENA solo menciona “energías que producen cero emisiones de carbono”, lo cual permitiría incluir también la energía nuclear como una energía del nuevo sistema, la misma IRENA menciona que la difusión de las energías renovables, junto con la optimización de la eficiencia energética, permitiría reducir las emisiones de CO2 en un 90%, con lo cual la energía nuclear tendría solo un papel residual. Sin embargo, el análisis de los principales estudios realizados sobre las posibilidades de las energías renovables revela un amplio acuerdo entre los especialistas en que estas, en combinación con la eficiencia energética, pueden satisfacer el 100% de las necesidades energéticas globales incluso abandonando todo uso de la energía nuclear (Cenetlles, 2015).En un sentido amplio, las energías renovables incluyen todas aquellas que no se agotan con su uso. En un sentido menos amplio, se refieren a las energías de la naturaleza, y por lo tanto se excluye la energía producida con la incineración de desechos urbanos. En un sentido más restrictivo, se refieren a las energías limpias, es decir, las que no generan residuos ni emisiones contaminantes, y por lo tanto también excluyen la combustión de biomasa, biogás y biocombustibles; el uso de estas tres energías plantea además el riesgo de una explotación no sostenible de los recursos forestales y agrícolas. Finalmente, en el sentido más estricto, las energías renovables se refieren a la energía solar, eólica, marina, geotérmica y pequeña hidráulica, excluyendo los grandes embalses por su impacto ambiental negativo.En este trabajo, generalmente nos referimos a las energías renovables como sinónimo de energías de la naturaleza, ya que son las incluidas habitualmente en las estadísticas de los organismos públicos nacionales e internacionales.1-2 La transición energética en el sector eléctrico en el mundoSeguidamente, vemos cuál es la situación de la transición energética en el mundo a partir de la difusión de las energías renovables en la generación eléctrica. Para ello, analizamos la evolución de la introducción de las energías renovables (solar, eólica e hidráulica) en la capacidad de generación mundial entre los años 2014 y 2017, a partir de datos de las Estadísticas Energéticas de las Naciones Unidas (UN 2018). Según estos datos:1) A nivel global, entre 2014 y 2017 se ha elevado la capacidad de generar electricidad en un 12,3%. Este incremento ha implicado un aumento de la capacidad de generación a partir de combustibles fósiles del 6,1% y a partir de energía nuclear del 4,1%. Por otra parte, la capacidad de generación con energías renovables ha crecido un 28,8%. Como la instalación de nueva capacidad de generación a partir de energías renovables crece más rápidamente que la instalación de capacidad a partir de las energías tradicionales, su peso en la generación global total pasa de representar el 27,6% al 31,6% en tres años. Sin embargo, a pesar de este crecimiento de las energías renovables, el uso de energías tradicionales generadoras de emisiones de CO2 y de residuos radiactivos, en lugar de reducirse, sigue aumentando.2) La energía renovable predominante es la hidráulica, que representa el 58,2% de las energías renovables en 2017, mientras la eólica representa el 23,8% y la solar el 17,9%. Sin embargo, mientras el crecimiento entre 2014 y 2017 de la hidráulica es comparativamente pequeño (8,4%), la energía eólica aumenta un 49,9% y la solar un 126,2%.3) Europa, Oceanía y los Estados Unidos reducen la potencia eléctrica instalada de energías fósiles; mientras que el resto del continente americano, África y Asia la incrementan. Concretamente, en Europa la potencia de energías fósiles disminuye en un 3,5%, mientras la de las energías renovables aumenta en un 15%, llegando estas a representar el 38,9% de la potencia instalada en 2017. En Estados Unidos, la potencia de energías fósiles disminuye en un 3,1%, mientras la de las energías renovables aumentan en un 26,8%, llegando estas a representar el 21,2% de la potencia instalada en 2017.4) En cuanto a los países de América Latina, entre 2014 y 2017 en México la potencia de energías fósiles aumenta en un 11,2%, y en América del Sur, en conjunto, aumenta un 10,2%. Este aumento de la potencia con energías fósiles comporta un incremento de las emisiones de CO2. Por otro lado, en México la potencia instalada de las de las energías renovables aumenta en un 15,2%, llegando estas a representar el 23,4% de la potencia instalada en 2017, y en el conjunto de América del Sur aumenta en un 20,2%, llegando estas a representar el 59% de la potencia instalada en 2017. La gran proporción de potencia eléctrica con energías renovables en Sudamérica se debe al gran peso de la gran hidráulica, que representa más de la mitad del total de potencia instalada en el continente, llegando a casi dos tercios en Brasil y Colombia, y a casi el 100% en Paraguay; sin embargo, existe una creciente oposición social a nuevos proyectos hidráulicos de gran escala. Desde 2010, las inversiones en
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